La Feria Democrática
Publicado en Tras la cola de la rata el 4 de junio de 2012
Publicado en Tras la cola de la rata el 4 de junio de 2012
En nuestro país siempre se nos hace entender
o creer que somos un país democrático. En los discursos oficiales de altos
mandos políticos, sociales, económicos, militares o hasta religiosos, en la
gran mayoría de casos, en los medios de comunicación instaurados, y hasta en
muchas aulas de clase, se hace referencia a un Estado Democrático, una
democracia instaurada. Y claro, si analizamos esa democracia como la hacen ver
entonces esto es una maravilla, si entendemos la democracia como el acto
exclusivo de depositar un papel marcado con una equis hecha por nosotros en una
caja de cartón, entonces y solo entonces nuestra democracia es una maravilla.
Por cierto, no dejemos olvidar el entramado
de relaciones económicas y sociales que se dan en torno a esa dinámica de los
papeles y cajas de cartón: Tejas, cemento, almuerzos, transporte, puestos,
mercados, etc. sólo por mencionar algunas, una verdadera expresión cultural,
similar a un carnaval o una feria. Y de ahí para arriba de esa feria se acaba
la democracia, se eligen unos personajes y mi “labor democrática” ha
finalizado. Me toca esperar otros añitos para volver a la feria y hacer valer
mis derechos para depositar nuevamente ese papel con una equis marcada por mí
en una caja de cartón. Vista así la democracia, como se nos la hace ver,
podríamos afirmar que nos falta un poco más de esfuerzos para que todos asistan
a la feria, pero de resto concluiríamos: Esto es una maravilla.
Desgraciadamente para los intereses de muchos
organizadores de ferias hablemos otro tipo de personas, en crecimiento afortunadamente,
que cuando vemos las maravillas no nos cegamos ante su resplandor sino que las
asumimos de otra manera. Y es en este punto que me surgen muchas preguntas,
fruto de ese tratamiento alternativo que le doy a esa “maravilla democrática” y
también fruto de mi ignorancia, pero seamos optimistas. Preguntas como: ¿Es
consiente toda la gente que asiste a una feria en los días de comicios? ¿Sabe
la gente que, vote o no vote, está pagando de su bolsillo esa feria? ¿Por qué
es tan costosa cada feria? Por qué si el mundo cambia, nosotros cambiamos y
hasta la naturaleza cambia, ¿La feria es la misma desde los años de upa?, y las
joyas de todas las preguntas: ¿Esto es una verdadera democracia? Y ¿Qué es una
democracia? En definitiva, preguntas que no son tan fáciles de responder.
Nuestro país también cuenta con un sistema
económico capitalista, lo que innegablemente crea clases sociales que sitúan a
sus pobladores como ricos y pobres, una clasificación un poco arbitraria de mi
parte pero ampliamente aceptada en el ciudadano de a pie. Teniendo en cuenta
esto y que estamos hablando de ferias, me surge una inquietud, como cosa rara:
¿Si existen clases sociales diferentes, entonces existen ferias democráticas
diferentes? Ésta será la única pregunta a la que si intentaré dar respuesta y
es que tengo la firme convicción de que algún día responderé las otras tantas
que he lanzado, pero por capricho quiero responder esta hoy. Claro que por
supuesto que existe ferias diferentes, y tal cual existen las ferias
democráticas de un solo día con la gran mayoría de la población a bordo, así
mismo existen las ferias democráticas para unos cuantos, precisamente para esos
personajes que elegimos a través del papel y la equis. Estas ferias
democráticas más exclusivas tienen sutiles diferencias. Ya no hablamos de una
feria de un solo día, es un evento un poco más largo cerca de 4 años
aproximadamente. La celebración no es tan bullosa, ahora se trata de algo a
puerta cerrada, donde en vez de tejas, cemento, almuerzos, transportes o mercados
ya se reparten puestos, cuotas burocráticas instituciones del estado, dinero
público por montón, sólo por mencionar algunas. Los impactos de este otro tipo
de feria son mucho más visibles en cada calle y barrio de nuestro país, pero ya
no queda mucho por hacer porque nos han hecho ver que la única feria de la que
podemos participar es la de u sólo día, y mucho peor aún, de que los procesos
democráticos son una feria en sí.
¿Hay algo más por hacer? ¿Podemos participar
de esa otra feria? ¿Podemos volver esto verdaderamente significativo para la
gran mayoría y que trascienda al uso al que le damos a una teja, un mercado o
un almuerzo? Más preguntas, como cosa rara…

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